Agenda 21UA. Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible
La gestión universitaria desde un punto de vista del desarrollo sostenible abarca gran número de facetas y no únicamente aquellas consideradas tradicionalmente como “ambientales”. Por tanto, las áreas de la organización de la Universidad implicadas en la gestión ambiental son varias y no únicamente el Área específica de Medio Ambiente.
La coordinación entre diferentes órganos universitarios, el análisis pluridisciplinar de los problemas y la consideración de la multiplicidad de soluciones, son intrínsecos a la gestión ambiental de la Universidad basada en principios del desarrollo sostenible. Por ello, se analiza la Organización Estructural que presenta la UA, tanto a nivel académico como de gestión y gobierno, así como los organismos existentes actualmente en la UA encargados de la gestión en materia de medio ambiente.
Además, en el planteamiento de la Agenda 21 de un Campus Universitario, debe considerarse la sostenibilidad del modelo docente e investigador, así como de los servicios y actividades necesarias para apoyar a la docencia y atender a la comunidad universitaria.
El desarrollo sostenible de una Universidad debe basarse en un equilibrio entre las diferentes actividades socioeconómicas, docentes e investigadoras, de manera que se diversifique el ámbito de las mismas y por tanto se enriquezca el tejido social de la comunidad universitaria usuaria de un Campus.
Además, debe buscarse la ambientalización de la docencia y la investigación, entendiendo ésta como la incorporación de la variable ambiental en los recorridos formativos.
Asimismo, el resto de servicios y actividades que tienen lugar en un recinto universitario deben estar encaminados hacia la gestión ambiental y sostenible del campus, por lo que es necesario que cada vez más sigan criterios basados en aspectos ambientales, y no sólo técnicos o meramente funcionales.
Por lo tanto, uno de los principales objetivos de este eje es fomentar la introducción de procesos de calidad ambiental en la UA para minimizar todas las acciones susceptibles de generar impactos ambientales negativos, y establecer mecanismos para difundir las actuaciones ambientales puestas en marcha en la UA.
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La Agenda 21 en el ámbito universitario es sumamente importante porque, es precisamente en los centros educativos, donde se refuerza el fomento y la adquisición de hábitos y formas de comportamiento hacia la construcción de un desarrollo sostenible.
Las experiencias que las personas que “viven” en la UA (sean estudiantes, PDI o PAS) van adquiriendo en su relación cotidiana con la institución, son de gran importancia para el desarrollo y construcción de sus escalas de valores y comportamientos ambientales. Así la educación ambiental universitaria desempeña una función educativa informal de los futuros profesionales, al estar ofreciendo y transmitiendo nuevas pautas y conductas dirigidas al respeto por el medio ambiente y el logro de la sostenibilidad.
Esta línea educativa debe impulsar la adquisición de la conciencia, los valores y los comportamientos que favorezcan la participación efectiva de la comunidad universitaria en la detección de problemas y en la propuesta de acciones. La educación ambiental, así entendida, puede y debe ser un factor estratégico que incida en el modelo de desarrollo establecido para reorientarlo hacia la sostenibilidad y la equidad.
Siendo por tanto los objetivos de este eje, promover la formación y sensibilización ambiental de toda la comunidad universitaria, así como fomentar los procesos participativos en la misma.
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El medio ambiente ha sido definido como el conjunto de factores físicos, ambientales, culturales, económicos y sociales que rodean al ser humano. De esta forma a lo largo de la historia, el medio ambiente ha constituido y sigue constituyendo la fuente de recursos naturales más importante para el ser humano, obteniendo de éste las materias primas y la energía necesaria para el desarrollo de las actividades antrópicas.
Los recursos naturales son la base de todas las economías. La utilización de éstos y su transformación construyen la riqueza del presente y de las generaciones futuras. Sin embargo, la dimensión del uso de los recursos naturales que se está haciendo actualmente, pone en peligro la disponibilidad de éstos de las futuras generaciones.
Como receptor de actividades humanas, el medio ambiente presenta una mayor o menor capacidad de acogida para cada actividad que se desarrolla en su seno. Resulta indispensable, desarrollar actividades cuya capacidad de acogida por el territorio y el ecosistema sea lo suficientemente elevada, desechando las que presenten una baja capacidad.
Se requiere potenciar y diversificar el aprovechamiento de los recursos naturales, unos renovables y otros no, aplicando criterios de sostenibilidad. Para ello, es necesario disponer de instrumentos eficaces para concienciar y formar a la población y ejercer una presión constante con vistas a mejorar el aprovechamiento de los recursos a largo plazo en todos los sectores de la actividad humana.
El reto principal que se plantea la Agenda Local 21 en este capítulo es asegurar a largo plazo la viabilidad del medio natural y perceptual de la Universidad de Alicante. Aprovechando la estructura y diseño del campus, seguir potenciando de forma sostenible la creación y mantenimiento de espacios naturales en el mismo, favoreciendo el asentamiento de comunidades vegetales y animales propias del área biogeográfica, y seguir mejorando de forma continua la calidad natural y paisajística del Campus.
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Hoy día, los medios de transporte se han convertido en herramienta indispensable para el desarrollo económico y bienestar social.
La producción y especialmente la distribución de bienes y servicios, están estrechamente ligados a ellos. Todo ello, junto con el crecimiento de la economía, ha originado un incremento continuo del parque de vehículos en los últimos años.
El vehículo es cada vez menos un artículo de lujo o un símbolo de estatus, y cada vez más una necesidad debido a la separación creciente, entre los lugares de residencia y los de trabajo o estudio, con la obligación de desplazamiento que ello supone. Así un gran número de personas depende de él de modo obligatorio por necesidades laborales o de estudios.
Sin embargo, no hay que olvidar que los motores de combustión interna, que funcionan quemando combustibles fósiles, suponen un gran impacto para el medio ambiente. Además las infraestructuras que requieren los distintos medios de transporte, implican una ocupación importante de espacios, una limitación a los usos compatibles en ellos y consecuentemente, una transformación radical del entorno sobre el que se asientan.
Distintos estudios elaborados en las últimas décadas han puesto de manifiesto lo que era una evidencia, que el transporte privado es el foco más importante de contaminación atmosférica y acústica en una población.
En resumen se puede decir que el transporte mediante vehículos de motor contribuye a dañar el medio ambiente y la salud humana con la emisión de gases contaminantes tóxicos y gases de efecto invernadero, la generación de residuos y contaminación acústica y la fragmentación del territorio. Por lo tanto, una política orientada hacia la sostenibilidad ha de considerar la necesidad de racionalizar y reducir la utilización del vehículo privado.
Uno de los retos principales que debe plantearse la Agenda 21 en la UA es asegurar a nivel local y a largo plazo, la accesibilidad y movilidad sostenibles. Para ello es necesario disponer de instrumentos eficaces para fomentar el empleo de medios de transporte sostenibles, así como concienciar y formar a la comunidad universitaria para disminuir el uso del vehículo privado garantizando, al mismo tiempo, la accesibilidad a los equipamientos e instalaciones de la UA a toda la población universitaria, adoptando las medidas necesarias para garantizar este derecho, y especialmente a las personas con limitaciones de movilidad.
Por tanto, la finalidad de este eje es potenciar acciones y medidas de moderación del tráfico rodado dentro de la UA, fomentando el uso de medios de transporte alternativos y la protección y conservación de las zonas peatonales, así como potenciar medidas y criterios de actuación arquitectónica y tecnológica con el objetivo de conseguir un espacio accesible a todos los usuarios, independientemente de su grado de discapacidad.
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Intuitivamente, denominamos residuos a las sustancias, objetos, elementos, etc., que nos son inservibles y están destinados a ser desechados, bien porque han dejado de ser útiles para desempeñar la función por la cual los teníamos, bien porque se han agotado, bien porque son el envase de algo que hemos usado, etc.
La economía de consumo y los hábitos de vida actuales nos han llevado a un punto en el que los residuos que generamos son de una tipología muy diversa: plásticos, metales, papel y cartón, vidrio, etc. Además, como consecuencia de actividades industriales y de servicios se producen una gran variedad de residuos, algunos de ellos caracterizados como peligrosos: aceite usado, envases contaminados, lodos de depuración, disolventes, materiales contaminados, etc.
El tratamiento de los residuos se convierte en una medida imprescindible para lograr un equilibrio ambiental. Para lograrlo, y siguiendo el espíritu de la legislación aplicable, debe establecerse un sistema de recogida selectiva de residuos que permita destinarlos al fin más adecuado, que, por orden de prioridad sería:
1º Prevención.
2º Reutilización.
3º Reciclaje u otras formas de valorización.
Únicamente cuando no exista posibilidad de valorización, se procederá a la eliminación de un residuo, por ejemplo llevándolo a un vertedero autorizado.
Es indispensable emprender acciones para lograr reducir la producción de residuos actual, reutilizar los residuos generados, y destinar a valorización los residuos que no puedan reducirse o reutilizarse. Para ello es necesario el conocimiento de los flujos de residuos generados, tanto peligrosos como no peligrosos e inertes, y sus cantidades, así como de los mecanismos de gestión implantados para su recogida, almacenamiento y tratamiento final.
Así, el objetivo fundamental de este eje es el de promover la reducción en la producción de residuos, así como su reciclado y reutilización por parte de la comunidad univeristaria de la UA.
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El agua es un recurso natural indispensable para la vida. Si se hace un análisis químico de los seres vivos que pueblan el planeta, se observa que el 65% de nuestro peso corporal es agua.
La Tierra ha sido llamada el “Planeta del Agua”. El 70% de su superficie está cubierta por este líquido. Sin embargo, el agua dulce supone una pequeñísima parte de este volumen. Sólo tenemos disponible un 0,05% del agua de todo el planeta.
El 97% del agua en el mundo es salada, por lo que no se puede utilizar para el abastecimiento de la población o en regadíos. El 3% restante es agua dulce. Sin embargo, la mayor parte está concentrada en los casquetes polares y en acuíferos subterráneos profundos, de modo que, no es técnicamente aprovechable por el ser humano.
Aunque el porcentaje de agua disponible parece escaso, podría garantizar el abastecimiento a todos los habitantes del planeta. Para ello es necesario una adecuada distribución, gestión y ahorro de la misma.
El agua, como recurso natural, es escaso y está irregularmente repartido. Así, la escasez de agua constituye un problema capital y de vital importancia para las tierras alicantinas, y ha sido una especial rémora en el desarrollo socioeconómico de la provincia de Alicante durante mucho tiempo.
La provincia de Alicante presenta unas precipitaciones exiguas e irregulares, quedando su eficacia disminuida por la fuerte concentración horaria y la elevada evapotranspiración potencial. Además no hay ríos alóctonos en la zona, que aseguren un caudal regular y permanente, ya que los cursos de agua que existen en ella, barrancos y ramblas van casi siempre secos, y tienen un funcionamiento intermitente y espasmódico; por último las formaciones permeables son reducidas y encuentran mermada la capacidad de almacenamiento por las condiciones de las estructuras geológicas y la inexistencia de lluvia útil para su recarga.
En la UA deberían impulsarse programas de conservación y gestión de la demanda que tengan presente desde el principio el papel del agua y su característica de recurso escaso, así como programas de difusión y concienciación social.
Mediante la propuesta de los programas incluidos en este eje, se pretende establecer mecanismos para la correcta distribución, gestión y ahorro del agua en el campus de la Universidad de Alicante, así como en caso de ser necesario, la depuración adecuada de los efluentes.
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El uso de la energía, creciente en el tiempo, es algo inherente a todas las sociedades desarrolladas, y uno de los índices de productividad. Las energías que provienen del petróleo han ido en aumento, y la eléctrica es una de las formas que crece más rápidamente. La generación de energía eléctrica sigue dependiendo en gran parte de la quema de combustibles fósiles que son sumamente contaminantes y contrarios a políticas de sostenibilidad.
La combinación de crecimiento demográfico, desarrollo económico e industrialización en el mundo, implica que el consumo mundial de energía crezca de forma continuada. Estas tendencias, sumadas al mantenimiento del empleo de combustibles fósiles para producir energía primaria, llevan implícitas que las emisiones de gases de efecto invernadero continuarán aumentando, siendo uno de los principales problemas que han contribuido a calificar esta forma de crecimiento como insostenible para el planeta.
Prácticamente todas las actividades desarrolladas en la moderna sociedad tecnológica utilizan fuentes de energía no renovables. El origen de esta energía es el carbón, el petróleo o la fisión del uranio, los cuales precisan en su mayoría ser transformados antes de ser consumidos. Estas fuentes de energía no son renovables porque no tienen posible sustitución, a corto plazo, una vez agotadas.
Una energía renovable es, por el contrario, una energía alternativa a las que utilizamos actualmente (ecológicamente hablando) y que, al encontrarse en cantidades infinitas, puede renovarse tan pronto es consumida. Entre ellas se encuentran la energía eólica, procedente del viento y la energía solar, procedente del sol. A este tipo de energía se les denomina “Energías limpias”.
Por todo esto, el lograr un incremento en la producción de este tipo de energía a costa de disminuir la energía producida por las centrales térmicas con combustibles fósiles es uno de los objetivos de sostenibilidad que globalmente debemos conseguir.
La finalidad de este eje es por tanto, maximizar el ahorro energético y potenciar las energías limpias y renovables. Se propondrán acciones encaminadas a mejorar la gestión energética del campus de la Universidad de Alicante, tanto en la optimización del consumo de las instalaciones como en la aplicación de fuentes de energías renovables.
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La atmósfera es esencial para la vida por lo que sus alteraciones tienen una gran repercusión en el hombre y otros seres vivos y, en general, en todo el planeta. Es un medio extraordinariamente complejo y la situación se hace todavía más complicada y difícil de estudiar cuando se le añaden emisiones de origen humano en gran cantidad, como está sucediendo en estas últimas décadas.
Una atmósfera contaminada puede dañar la salud de las personas y afectar a la vida de las plantas y los animales. Pero, además, los cambios que se producen en la composición química de la atmósfera pueden cambiar el clima, producir lluvia ácida o destruir el ozono, fenómenos todos ellos de una gran importancia global. Se entiende la urgencia de conocer bien estos procesos y de tomar las medidas necesarias para que no se produzcan situaciones graves para la vida de la humanidad y de toda la biosfera.
Nuestra actividad, incluso la más normal y cotidiana, origina contaminación. Cuando usamos electricidad, medios de transporte, metales, plásticos o pinturas; cuando se consumen alimentos, medicinas o productos de limpieza; cuando se enciende la calefacción o se calienta la comida o el agua; etc. se producen, directa o indirectamente, sustancias contaminantes.
En un país industrializado la contaminación del aire procede, más o menos a partes iguales, de los sistemas de transporte, los grandes focos de emisiones industriales y los pequeños focos de emisiones de las ciudades o el campo; pero no debemos olvidar que siempre, al final, estas fuentes de contaminación dependen de la demanda de productos, energía y servicios que hacemos el conjunto de la sociedad.
Se propone una gestión de la contaminación atmosférica basada en un control y mantenimiento efectivo de las instalaciones y equipos que generan de forma habitual, o puedan generar de forma accidental, emisiones contaminantes en la UA.
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El ruido, considerado como un sonido indeseado por el receptor o como una sensación auditiva desagradable y molesta, es causa de preocupación en la actualidad, por sus efectos sobre la salud, sobre el comportamiento humano individual y grupal; debido a las consecuencias físicas, psíquicas y sociales que conlleva.
La evolución experimentada por los países desarrollados en las últimas décadas, con la proliferación de industrias, aumento espectacular del parque automovilístico, a la vez que ha contribuido a elevar la calidad de vida de los ciudadanos, ha ocasionado un incremento de la contaminación ambiental y, en particular, de la producida por ruidos y vibraciones.
Actualmente el ruido se considera uno de los principales problemas ambientales en Europa. Además, a diferencia de otros problemas ambientales, la contaminación acústica sigue en aumento y produce un número cada vez mayor de quejas por parte de la población. Ese incremento no es sostenible debido a las consecuencias adversas, tanto directas como acumulativas, que tiene sobre la salud. También tiene repercusiones económicas y sociales.
En nuestros días, el ruido es considerado como una forma importante de contaminación y una clara manifestación de una baja calidad de vida. Las consecuencias del impacto acústico ambiental, tanto de orden fisiológico como psicofisiológico, afectan cada vez a un mayor número de personas y en particular a los habitantes de las grandes ciudades. Por ello resulta importante la evaluación del ruido que producen las actividades humanas en la población.
En cuanto a las causas, se estima que los vehículos a motor generan el 80% del ruido en una ciudad; el 10% corresponde a las industrias; el 6% a ferrocarriles o trenes urbanos; y el 4% a locales comerciales, de entretenimiento, etc. Por tanto, la causa principal de la contaminación acústica que afecta a la población en nuestros núcleos urbanos es precisamente los vehículos a motor; éste es el caso también de la Universidad de Alicante.
El objetivo fundamental de los programas que engloba este línea estratégica, es la de promover la reducción de los niveles de ruido, fomentando actitudes más respetuosas con el medio e instalando los medios estructurales necesarios.
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