El asentamiento en esta fase ofrece una organización tripartita, diferenciándose varios sectores:
el más occidental, donde se ubica el poblado propiamente dicho, aparece rodeado por una muralla que recorre su perímetro. Alberga dos zonas de diferente funcionalidad: el área cívico-religiosa, donde se localiza la mezquita, clara articuladora del espacio, además de otros edificios exentos, y, hacia el oeste, un área de viviendas donde se han identificado tres barrios configurados por diversas estancias adosadas. Finalmente, una pequeña torre de vigilancia en la parte más elevada del cerro, situada en el extremo oeste de la zona amesetada.
hacia el este, encontramos un recinto rodeado de un potente muro, que se ha identificado como un albacar. Ocupa una posición intermedia, quedando adosado al poblado, por lo que presenta dos accesos que permiten el tránsito entre las distintas zonas.
la parte más oriental se configura como una zona delimitada, hacia el norte, por las espectaculares defensas prerromanas, que todavía conservarían gran parte de su alzado, mientras que, hacia el sur, unos cortados verticales completarían su defensa natural. El área se destinaría a algunos de los servicios derivados de las actividades cotidianas, con abundantes silos-basureros y diversas placas de hogar, destacando la presencia de un edificio de gran solidez alzado sobre los restos de la antigua cisterna prerromana, ya amortizada en esta etapa.
Finalmente, a extramuros, una zona de posible arrabal en la ladera sur y una zona de cercados en la norte, donde se localiza, igualmente, una espectacular cisterna, el “Pozo de los Moros”, posiblemente aún en uso, completarían su organización.