La puerta principal del poblado se situaba en la zona de ruptura de pendiente, junto a la meseta superior, estando delimitada por las murallas que convergen desde el norte y el oeste en ese punto de acceso. La zona fue objeto de importantes remodelaciones, pues se han identificado los restos de la primitiva muralla, erigida ca. siglo IV a.C., sobre la que posteriormente se levantaron dos potentes torres de planta cuadrangular, hoy arrasadas, situadas a ambos lados de la puerta, constituida por un portón de madera de dos batientes o puerta carretera, que sería de doble hoja abriéndose hacia adentro. Son puertas con una anchura que permitiría el acceso de carros, cuyo paso continuo habría ido produciendo profundos surcos en la superficie rocosa del terreno. La defensa se completaba con el fuerte escarpe del lado norte y el lienzo occidental de la muralla al sur. Estas construcciones, erigidas sobre los restos de la antigua muralla de la fase plena del poblado, evidencian las destacadas remodelaciones que se realizaron en esta zona, quizás a finales del siglo II o inicios del I a.C., momento en el que importantes acontecimientos militares afectaron de forma determinante a la comarca.
De la torre sur se conservan restos de su muro meridional, aunque la evidencia de recortes en la roca, realizados para asentar sillares, permiten aventurar su forma y imensiones habiéndose documentado su técnica constructiva, mediante paramentos internos construidos sobre el antiguo lienzo de muralla desmantelado. Esta torre se combinaría con la situada al lado norte, de la que sólo se conserva una plataforma alisada con restos de entalles. De la puerta son visibles todavía los restos de dos entalladuras paralelepípedas. Además se pueden observar con claridad las rodadas dejadas por el paso de los carros, visibles aunque también en diversos puntos del camino de acceso así como junto a la cisterna localizada en las proximidades de la puerta.