Cronología Cabezo Redondo (Villena, Alicante)

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  Cabezo Redondo (Villena, Alicante)
Cabezo Redondo (Villena, Alicante)

Cronología

En su estudio sobre el Tesoro de Villena J. Mª Soler utilizó por vez primera el término de Bronce Tardío para referirse a algunas cerámicas del Cabezo Redondo que eran semejantes a otras de los yacimientos granadinos de Orce y Galera. Años después, O. Arteaga, M. Gil-Mascarell y F. Molina identificarían el Bronce Tardío, que se fechaba entre el 1300 y 1100 a.C.-en fechas no calibradas-, por nuevas formas cerámicas, por la desaparición de otras y  porla intrusión en un momento avanzado de influencias de la Meseta, que se reflejan en las cerámicas decoradas con incrustaciones de pasta blanca que rellenaban los surcos realizados con técnicas como la incisión, puntillado, boquique o excisión. Estas últimas cerámicas, asociadas al horizonte meseteño de Cogotas I, aparecen a lo largo de la secuencia de cabezo Redondo, apareciendo asoc

iadas a los vasos geminados con o sin puente, la generalización de la metalurgia de bronce, las puntas de flecha sobre delgada lámina de bronce con la punta redondeada y aletas, los punzones de hueso sobre tibia de ovicáprido y las pesas de telar de barro de forma cilíndrica con una perforación.

La presencia de estos materiales convierten al Cabezo Redondo en una referencia obligada en todos los estudios sobre el Bronce Tardío en el Levante y Sueste peninsular. Sin embargo, las primeras dataciones absolutas obtenidas para el yacimiento eran más antiguas que las propuestas en aquellos momentos para el Bronce Tardío. Una de ellas -3550±55 BP (H-2277)- se obtuvo a partir de un tronco de madera insertado en el muro oriental del Departamento VII. La segunda -3320±55 BP (GrN-5109)- corresponde a uno de los postes de sustentación del Departamento XV, cuyo incendio Soler asoció a la fase final del yacimiento. La calibración de estas fechas mediante dendrocronología sitúa estas dos muestras en la horquilla cronológica 1960-1775 cal. BC y 1633-1508 cal BC, respectivamente, algo que incrementaba de forma notable la antigüedad del poblado y, por extensión, del Bronce Tardío. No obstante, al comparar estas dos dataciones con el resto de las obtenidas en las excavaciones recientes, se observa que la primera es la más antigua de la serie, lo que podría explicarse por el llamado fenómeno de la madera vieja, o lo que es lo mismo, que la fecha obtenida ha de relacionarse con un momento impreciso de la vida del árbol y no con la construcción del Departamento VII, para lo cual pudieron reutilizarse maderas cortadas tiempo atrás. La otra datación, procedente del Departamento XV, se acomoda mejor dentro de los rangos cronológicos obtenidos recientemente para el yacimiento, aunque cabe mantenerla también bajo cautela ya que Soler asoció la muestra a la fase final de ocupación.

En la actualidad se dispone de 31 dataciones absolutas, más de la mitad obtenidas a partir de muestras de vida corta -cereales, huesos de animales o restos humanos-, la mayoría asociadas a contextos de incendios, construcción de pavimentos y sepulturas. El estudio detallado de los resultados de los análisis radiocarbónicos y de sus rangos de probabilidad permite situar la ocupación del Cabezo Redondo entre 1765-1636 cal. BC (Beta-195928), fecha ofrecida por el análisis radiocarbónico de un niño enterrado en una cista bajo el pavimento más antiguo del Departamento XXV, y 1390-1276 cal. BC (Beta-361367), datación obtenida a partir una bráctea de pino aparecida en el primer nivel de destrucción del departamento XXIX, por encima del cual se documentó una nueva fase que no pudo ser fechada. Con estos datos, y tomando en consideración los rangos de probabilidad ofrecidos por la calibración de la mayoría de fechas radiocarbónicas, la vida del poblado de Cabezo Redondo debió extenderse durante unos 400 años a lo largo de las centurias centrales del II milenio cal. BC.

El conjunto de dataciones y las excavaciones muestran la ocupación ininterrumpida del Cabezo Redondo durante este espacio de tiempo, no observándose diferencias sustanciales a lo largo de la vida del poblado, tanto en su arquitectura como en los materiales. En este sentido, las secuencias de dataciones obtenidas en departamentos como el XXV (Beta-195928; Beta-195929; Beta-195924; Beta-195926) o el XXVII (Beta-277069; Beta- 277068) evidencian que la mayor parte de los espacios constructivos delimitados por los muros de mampostería permanecen prácticamente invariables desde los inicios del poblado hasta su abandono, aunque se observan significativas reformas internas de estos espacios domésticos, cambios que pueden vincularse a su propia funcionalidad. Cabe destacar también que, en algunos de los departamentos, la destrucción de las construcciones internas de barro y mampostería obliga a cegar puertas y abrirlas en puntos más elevados de la pared o en otros lugares, cambios que, en otras ocasiones, vienen obligados por leves modificaciones del urbanismo del asentamiento como la creación de nuevas zonas de circulación a costa de espacios que anteriormente funcionaban como viviendas.

En varios departamentos, los materiales pretendidamente más recientes, como las cerámicas decoradas, se localizan en los niveles más antiguos, sobre los primeros suelos e, incluso, en la primera capa de regularización de las terrazas. En este punto conviene llamar la atención sobre los problemas estratigráficos que plantea la excavación de un poblado en ladera, como el Cabezo Redondo, en el que, en diversos momentos, se acopian potentes paquetes de sedimentos procedentes de otros puntos del asentamiento para construir aterrazamientos o edificar nuevos suelos. Buen ejemplo de esto es el caso del denominado Espacio Abierto. Según revela la estratigrafía de este espacio, en un momento cronológico posterior a 1631-1520 cal. BC (Beta-189004; Beta-361368; fechas obtenidas a partir de un resto humano y una semilla de cebada) se acopió este relleno empleando para ello material de desecho procedente de otros lugares del asentamiento. Sobre él se dispuso una plataforma de piedras a la cual se asocian dos rampas de acceso a la plataforma superior y diversas construcciones (departamentos XXI y XXXI, área de almacenamiento ovalada, etc.) que se abandonaron en fechas más recientes.