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Festividad de Santo Tomás de Aquino

Alicante, 28 de enero de 2008

Permítanme que inicie mi intervención haciendo expreso el agradecimiento a todos Vds. por su presencia en esta solemne festividad de Santo Tomás de Aquino.

Una universidad que está comprometida con el futuro debe ser también conocedora y respetuosa con su pasado. El acto que celebramos hoy es una tradición universitaria que se remonta a 1880, fecha en la que el Papa León XIII proclamara a Santo Tomás de Aquino patrón de las universidades católicas. Desde entonces, todas las universidades han convertido esta festividad en una jornada de celebración, en la que se procede a la entrega de distinciones muy sentidas y totalmente arraigadas en la institución universitaria.

En este acto hemos procedido a realizar la entrega de los premios extraordinarios correspondientes al curso 2006-2007 a aquellos diplomados, licenciados, arquitectos e ingenieros que se han hecho acreedores a los mismos. También han subido a este estrado los nuevos doctores de la Universidad de Alicante para recibir el birrete que les acredita como tales, y como Rector he tenido también la particular satisfacción de hacer entrega de la Medalla de Oro de la Universidad de Alicante a nuestro compañero el Doctor D. Andrés Pedreño Muñoz.

A cuanto significa esta Medalla de Oro me voy a referir más adelante, porque, en primer lugar, voy a dirigirme a los diplomados, licenciados, arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros técnicos o ingenieros, alumnos egresados en el curso 2006-2007, y que hoy se encuentran representados aquí por los compañeros que han logrado los premios extraordinarios en sus respectivas especialidades.

Sé bien que para todos vosotros han sido años particularmente intensos, años de estudio, de cualificación profesional, y también de formación humana.

Los estudios que con esfuerzo habéis realizado en las aulas de nuestra universidad os han enriquecido como profesionales y como personas, y en muchos casos solo han sido posibles gracias al compromiso y al esfuerzo de vuestras familias, al apoyo de vuestros amigos y de vuestras personas queridas. Estoy seguro de que para vosotros y para ellos han implicado sacrificios, y por eso, que los hayáis culminado con éxito es una satisfacción compartida por todos.

En vosotros, los nuevos diplomados, licenciados, arquitectos e ingenieros, queda representada la aspiración de los universitarios al conocimiento científico y crítico como componentes que deben presidir los diferentes campos del saber humano.

En esta que es vuestra Universidad, además de los contenidos teóricos, se os ha facilitado la utilización de las tecnologías de la información y de la comunicación, se ha promovido el trabajo en equipo, se ha animado a “aprender a emprender” y a poner en práctica vuestros propios proyectos e iniciativas.

La sociedad ha invertido en vuestra formación y en vuestra cualificación como universitarios, y de ahora en adelante, fuera ya de estas aulas, vais a tener que empezar a reintegrar a la sociedad los recursos que ella ha invertido en vosotros. Es muy posible que algunos de vosotros tengáis cierta incertidumbre ante los nuevos horizontes que se os abren, ante los nuevos caminos que vais a emprender. Para recorrerlos será necesario vuestro trabajo y renovados esfuerzos, pero si de algo estamos seguros es de que todos disponéis de la formación adecuada para poder hacerlo, y de que la Universidad de Alicante estará también comprometida en ayudaros en el perfeccionamiento de vuestros perfiles profesionales.

Os felicito por vuestro éxito y os animo a que tanto en el ejercicio de vuestra profesión como con vuestro comportamiento ético seáis siempre ejemplo y reflejo de los estudiantes de la Universidad de Alicante, y sus embajadores permanentes ante la sociedad, puesto que estoy convencido de que siempre guardareis en la memoria los años que habéis pasado como estudiantes en este Campus.

La generación de conocimiento es una de las funciones que la universidad ha de llevar a cabo; sin ella no podríamos hablar propiamente de universidad. Para desempeñar adecuadamente esta función, nuestra universidad ha de propiciar todos los años la aparición de nuevas cohortes de investigadores que se incorporen al proceso de creación y de ampliación del conocimiento por medio de la investigación.

Quiero felicitar, pues, a los doctores que han recibido hoy el birrete que simboliza vuestra nueva condición. Tras varios años de esfuerzos habéis conseguido la colación del más alto grado académico que concede la universidad: el título de doctor.

Vosotros sabéis bien que durante todo este tiempo habéis tenido el apoyo de la institución y de muchas personas de nuestra comunidad universitaria. Habéis contado, en particular, con la orientación y la ayuda de vuestros directores de tesis, a quienes agradezco públicamente la dedicación y el empeño que han puesto para que cada uno de vosotros hayáis contribuido con vuestras tesis doctorales a generar nuevo conocimiento, y también a abrir nuevas vías para investigaciones futuras. Estoy seguro de que para cada uno de vuestros directores es un motivo de satisfacción y de orgullo veros hoy reconocidos como doctores.

Con vuestro birrete de doctores estáis asumiendo también nuevas responsabilidades. Vuestra tesis doctoral representa el inicio de una nueva etapa. Ahora debéis de conseguir que los resultados de vuestra investigación se materialicen en publicaciones que acrediten la calidad de vuestro trabajo investigador. Y, una vez que este objetivo esté cubierto, tendréis que demostrar vuestra autonomía investigadora, y encontrar nuevas líneas de investigación, porque la generación de nuevos conocimientos ha de ser para vosotros, como lo es para la Universidad, un objetivo permanente.

El acto de hoy ha tenido también un contenido muy singular, y especialmente emotivo por su significado. En este acto el profesor Andrés Pedreño ha recibido la más alta distinción honorífica que la universidad puede otorgar: su Medalla de Oro. Una alta distinción institucional que debe recaer en personas que han contribuido de manera especialmente relevante a construir la realidad que es hoy nuestra Universidad.

Querido Andrés, el pasado 20 de julio el Consejo de Gobierno acordó por unanimidad concederte este reconocimiento. Esta Medalla de Oro representa el reconocimiento de tu Universidad, pero no sólo de tu universidad. Muchas personas no pertenecientes a la Universidad de Alicante, pero que, por las responsabilidades que han desempeñado, son buenas conocedoras del trabajo que has realizado en y para esta casa también te lo reconocen.

Algunas de ellas están presentes hoy en este Paraninfo, y aunque no las voy a citar de manera expresa, les agradezco públicamente que nos acompañen en este acto, lo mismo que a todos aquellos que por diversas razones no han podido acompañarnos, pero que nos han hecho llegar testimonio de su satisfacción por este reconocimiento público.

Con esta Medalla de Oro el Consejo de Gobierno ha reconocido tu trabajo por la universidad, y de manera especial el que desarrollaste entre los años 1994 y 2000 en que fuiste Rector de nuestra universidad.

Han pasado desde entonces 7 años y la Universidad de Alicante recuerda perfectamente la importante transformación que experimentamos durante todo ese período. Creo que ha sido un acierto haber esperado a que haya trascurrido todo este tiempo para que la Universidad te conceda su más alta distinción, pues ahora tenemos suficiente perspectiva para poder valorar más reposadamente el alcance de la transformación que conoció nuestra Universidad.

Puesto que ambos compartimos la profesión de economistas, te diría, amigo Andrés, que la Universidad de Alicante en el día de hoy está reconociendo con esta Medalla de Oro que la labor que llevaste a cabo durante ese período nos ha proporcionado un magnífico rendimiento del que nos hemos beneficiado todos.

Somos una universidad joven, con sólo 28 años de existencia. Por ello, el trabajo realizado entre 1994 y 2000 es una parte muy importante de nuestra historia. Durante el periodo en que fuiste Rector de esta Universidad se transformó profundamente y se realizaron muchas cosas importantes que han dejado una huella que quedará para siempre.

Dirás, con razón, que lo que se hizo y se sembró entonces fue resultado de un trabajo colectivo, en el que participó toda la comunidad universitaria. Pero, siendo cierto que el mérito es de todos, no lo es de todos por igual. Las personas que te acompañaron, que estuvieron trabajando a tu lado en ese período, merecen un especial reconocimiento. Pero, en todo caso, la responsabilidad fundamental de lo que entonces se hizo, y de lo que ahora nos beneficiamos todos, recae indudablemente en la figura de su Rector, recae en tu persona, Andrés. Y esto es lo que hoy queremos reconocerte.

No corresponde exponer en este acto una relación exhaustiva de lo realizado durante los años en que fuiste Rector de nuestra Universidad, ni es tampoco necesario, puesto que ya forma parte de nuestra historia. Muchas de aquellas iniciativas están puntualmente recogidas en el libro que contiene la historia de nuestra universidad en sus primeros 25 años.

No obstante, si quiero referirme de manera expresa a un pequeño conjunto de decisiones estratégicas que han tenido un impacto considerable.

En primer lugar, es de destacar la apuesta decidida que llevaste a cabo entonces por la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación en nuestra universidad. Sólo proporcionaré unos pocos ejemplos en este ámbito. En 1997 se creó la web de nuestra universidad, dotada de un conjunto de herramientas electrónicas de gran valor. No sólo hemos sido la primera universidad española que hizo esta apuesta, sino que la potencia de alguna de estas herramientas, como nuestro Campus Virtual, sitúa a nuestra universidad en primer lugar a la hora de extraer la máxima utilidad docente a los recursos electrónicos disponibles. Gracias a aquella decisión esta universidad continúa hoy también en la vanguardia en la puesta a disposición de la comunidad universitaria de estas herramientas tecnológicas.

Dentro de este ámbito es imprescindible destacar la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, cuya creación impulsaste en 1999. Aquel proyecto constituye hoy día una magnífica realidad, que se ha convertido en la biblioteca de referencia de las lenguas hispánicas y que ha proporcionando a la Universidad de Alicante su mayor proyección internacional.

La mayor parte de los alicantinos que vieron nacer nuestra universidad y que hoy nos visitan afirmarían que la mayor transformación de nuestra universidad la constituye nuestro Campus. Para ellos, posiblemente el mayor legado que nos has dejado se encuentra en el diseño urbanístico de nuestro Campus. Y esta opinión la comparten, con toda seguridad, todos los miembros de la comunidad universitaria.

Tenemos un Campus amable, acogedor, que invita a la reflexión y al trabajo. Quienes nos visitan por primera vez, ya sean colegas de otras universidades españolas o ya sean invitados extranjeros europeos, norteamericanos o de otras procedencias se quedan sorprendidos por la calidad urbanística del Campus, que es, por tanto, nuestra mejor tarjeta de visita.

Podría referirme también a otro conjunto de transformaciones que la universidad ha experimentado y que tuvieron su origen en aquel período, pero no lo voy a hacer.

No voy a extenderme más sobre lo realizado durante aquellos años, aunque, sí haré dos afirmaciones. La primera, Andrés, es que llegaste a una universidad y nos dejaste otra muy distinta.

Y la segunda es que, desde luego, ¡nos lo has puesto muy difícil a quienes nos ha tocado sucederte!

Permíteme Andrés, permítanme ustedes, que mis palabras finales en este acto solemne de la festividad de Santo Tomás de Aquino se dirijan de nuevo a los nuevos graduados, diplomados, licenciados, arquitectos, ingenieros y doctores aquí presentes como representantes del conjunto de nuestros estudiantes.

Vosotros sois un ejemplo destacado de la labor que se desarrolla en nuestra Universidad, y por ello, en nombre de toda la comunidad universitaria, os reitero el orgullo que sentimos y nuestra felicitación por el éxito que habéis obtenido.

Permitidme también que hoy no me despida de vosotros, puesto que, aunque vuestros destinos discurrirán en adelante por caminos diversos, nunca dejaréis de formar parte de la Universidad de Alicante.

Muchas gracias.

Oficina del Rector


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