Saltar apartados
  • UA
  • Oficina del Rector
  • Clausura del Curso Académico 2008-2009..octora "Honoris Causa" de Jane Goodall

Clausura del Curso Académico 2008-2009 e Investidura como Doctora "Honoris Causa" de Jane Goodall

Alicante, 11 de mayo de 2009

Por primera vez, la Universidad de Alicante celebra un Acto de Clausura del curso académico que termina. Inauguramos este nuevo acto de la mejor forma posible porque, hoy, estamos teniendo la gran suerte de contar entre nosotros con la Dra. Jane Goodall, que hace unos momentos acaba de ser investida como doctora honoris causa por nuestra universidad.

Como hemos podido observar, hemos dedicado este acto de clausura a la entrega del máximo título académico que las universidades podemos otorgar: el título de doctor. A este estrado han subido los nuevos doctores de la Universidad de Alicante para recibir el birrete que les acredita como tales. Acaban de recibir su birrete tanto aquellas personas que han culminado su programa de doctorado en nuestra universidad, como la Dra. Jane Goodall que, por causa de honor, queda integrada, a partir de ahora, en nuestro claustro de doctores.

Etimológicamente Doctor -el que enseña, el docto- es palabra que define al maestro, al profesor, a quien genera conocimiento. La primera colación del título de doctor tuvo lugar, en 1140, en la Universidad de Bolonia, a la que siguieron, al poco tiempo, otras universidades europeas. En nuestros días, el título de doctor está asociado al reconocimiento de la capacidad investigadora.

La generación de conocimiento es una de las funciones que la universidad ha de llevar a cabo; sin ella no podríamos hablar propiamente de universidad. Para desempeñar adecuadamente esta función, nuestra universidad ha de propiciar todos los años la aparición de nuevas cohortes de investigadores que se incorporen al proceso de creación y de ampliación del conocimiento por medio de la investigación.

Quiero felicitar, pues, a los doctores que habéis recibido hoy el birrete que simboliza vuestra nueva condición. Tras varios años de esfuerzos habéis conseguido la colación del más alto grado académico que concede la universidad: el título de doctor.

Vosotros sabéis bien que durante todo este tiempo habéis tenido el apoyo de la institución y de muchas personas de nuestra comunidad universitaria. Habéis contado, en particular, con la orientación y la ayuda de vuestros directores de tesis, a quienes agradezco públicamente la dedicación y el empeño que han puesto para que cada uno de vosotros hayáis contribuido con vuestras tesis doctorales a generar nuevo conocimiento, y también a abrir nuevas vías para investigaciones futuras. Estoy seguro de que para cada uno de vuestros directores es un motivo de satisfacción y de orgullo veros hoy reconocidos como doctores.

Con vuestro birrete de doctores estáis asumiendo también nuevas responsabilidades. Vuestra tesis doctoral representa el inicio de una nueva etapa. Ahora debéis de conseguir que los resultados de vuestra investigación se materialicen en publicaciones que acrediten la calidad de vuestro trabajo investigador. Y, una vez que este objetivo esté cubierto, tendréis que demostrar vuestra autonomía investigadora, y encontrar nuevas líneas de investigación, porque la generación de nuevos conocimientos ha de ser para vosotros, como lo es para la Universidad, un objetivo permanente.

La ciencia es la herramienta con la que se genera nuevo conocimiento. Sin embargo, el avance del conocimiento científico no ha sido sencillo. Hace poco más de dos milenios y medio, los primeros pensadores griegos realizaron las primeras aportaciones al conocimiento científico, pero el obscurantismo y el pensamiento mítico entorpecieron el avance del conocimiento racional a lo largo de amplios períodos de nuestra historia. Podemos situar en hace unos 500 años el inicio de la revolución científica. Desde hace 5 siglos, el avance imparable de la ciencia básica y experimental nos ha proporcionado teorías e instrumentos que nos permiten analizar el pasado y el presente y nos suministran mecanismos objetivos para entender quiénes somos.

Muchos han sido los científicos que han hecho progresar el conocimiento durante este tiempo, pero unos pocos han realizado contribuciones decisivas que han cambiado radicalmente nuestra manera de entender el mundo. Este año 2009 celebramos el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin y el 150 aniversario de El origen de las Especies. No es nada exagerado afirmar que Darwin ha sido el científico más importante a lo largo de toda la historia, sobre todo si hacemos compartir esta primera posición con Isaac Newton.

El acto de investidura de nuestra nueva doctora por causa de honor que acabamos de realizar hay que enmarcarlo en el doble aniversario al que me acabo de referir. Sin la obra de Darwin, Louis Leakey no habría realizado su expedición a la Garganta de Olduvai y no habría tenido la oportunidad de proponer a Jane Goodall que estudiara el comportamiento de los chimpancés en el lago Tanganika.

Uno de los dos pilares fundamentales de la actividad de cualquier universidad es hacer ciencia, y el título de doctor, nuestro título de mayor rango académico, confiere a quien lo obtiene el reconocimiento de haber realizado contribuciones científicas. El prestigio de cualquier universidad está decisivamente relacionado con su contribución al conocimiento, de ahí que las universidades deseemos sentar en nuestro claustro a aquellas personas que han realizado aportaciones fundamentales.

Este es el origen del doctorado honoris causa, o ad honorem, sólo atribuible en razón de relevantes méritos académicos, distinción con la que la universidad quiere honrar a la persona homenajeada y con la que la institución se beneficia del prestigio del nuevo doctor que, por este procedimiento, queda incorporado a su claustro.

Hoy, la Universidad de Alicante se engrandece al haber otorgado su más alta distinción a la Doctora Jane Goodall. Es un verdadero orgullo para nuestra Universidad que haya aceptado este nombramiento porque ello nos permite aprovecharnos de su prestigio y aprender de sus conocimientos.

En nombre de todos los presentes debo, en primer lugar, felicitar a la Facultad de Ciencias por haber propuesto incorporar al claustro de nuestra universidad a la Dra. Jane Goodall, felicitación que quiero dirigir particularmente al Departamento de Ecología por haber tomado la iniciativa que nos ha conducido al acto académico que acabamos de celebrar.

Asimismo, quiero hacer público nuestro reconocimiento al padrino, el profesor Eduardo Seva, que ha expuesto de forma resumida, pero clara y convincente, los sobrados méritos que concurren en nuestra nueva doctora y que fundamentan indiscutiblemente su incorporación a nuestro claustro.

No voy a extenderme en glosar el trabajo desarrollado a lo largo de su vida por la Dra. Goodall, porque sus méritos ya han sido expuestos por el padrino mucho mejor de lo que yo podría hacerlo aquí. No obstante, debo destacar que sus trabajos sobre la etología de los chimpancés en libertad han supuesto un salto cualitativo importantísimo en nuestros conocimientos sobre el comportamiento de los primates. Sus trabajos han permitido conocer la estructura social de los chimpancés, su vida sexual, afectividad y agresividad, y nos han ayudado a imaginarnos la forma de vida de los homínidos primitivos, la estructura social de aquellas especies con las que compartimos un largo camino evolutivo. Así, gracias a su trabajo ha cambiado la concepción que hasta entonces teníamos sobre nuestra propia especie, como la única que fabricaba y usaba herramientas, al constatar que los chimpancés son capaces de modificar un objeto natural y transportarlo para su uso.

No voy a referirme a los importantes reconocimientos internacionales que la Dra. Jane Goodall ha recibido por su labor, porque bastantes de ellos han estado ya citados en la laudatio. Pero sí que quiero destacar que estos reconocimientos, además de por sus contribuciones al conocimiento científico, lo han sido también por su defensa de los valores conservacionistas, por promover la educación ambiental, especialmente entre los más jóvenes, por su defensa de la biodiversidad y la creación de centros para la recuperación de chimpancés heridos o huérfanos. Nuestra nueva Doctora Honoris Causa es la gran impulsora de una nueva cultura que promueve una visión más humilde del género humano y aproxima nuestra distancia con los animales y la naturaleza, cultura que viene recogida en su lema: mira y aprende lo que los animales te enseñan.

La Doctora Goodall se ha convertido en una figura universal admirada por su coraje, su persistencia, por la entereza de su carácter, cualidades todas ellas que nos gustaría se vieran reflejadas en el proceder cotidiano de nuestra universidad. Sus ideas conservacionistas están unidas a un fuerte compromiso social con los más desfavorecidos del mundo y, así, ella ha afirmado que “el mayor enemigo de la biodiversidad es la pobreza extrema”. Toda esta trayectoria llevó a que, en 2002, las Naciones Unidas le nombraran Mensajera de la Paz. Podemos decir, pues, que Goodall no participa del elitismo que, en ocasiones, presenta a la naturaleza como un paisaje idílico, sino que, por el contrario afronta los problemas de este mundo mediante la empatía y la comunicación.

Quiero hacer público nuestro deseo de que la Dra. Goodall acreciente sus vínculos con la Universidad de Alicante para crear lazos vivos de colaboración que permitan impulsar proyectos, estudios, campañas, congresos, reuniones, coloquios u otras vías de cooperación. Del mismo modo animo a los Institutos Universitarios y Departamentos de nuestra universidad a colaborar activamente, no sólo en líneas de investigación con primates, sino con el conjunto de la obra globalizadora de conciencia ambiental desarrollada por el Instituto Jane Goodall en todo el mundo y también en España.

La Dra. Goodall ha sido, desde niña, una gran amante de los animales, a cuyo estudio y defensa ha dedicado toda su vida y con los que ha establecido una gran complicidad. La mejor manera de comprobarlo puede ser utilizando sus mismas palabras. Por este motivo, he seleccionado y voy a leer hoy aquí un breve soneto escrito por la propia Jane Goodall:

"A través del amor de mi ventana,

Veo un bosque de paz lleno de vida.

Mi esperanza, en sus árboles anida.

Le doy gracias al cielo: Asante Sana.

 

Suave luz da armonía a mi mañana,

Madurando alma y fruta adormecida.

Maternal, mi mirada siembra y cuida

Lindos brotes de savia casi humana.

 

Las familias descansan por la hierba.

Mi presencia en silencio, les observa.

Hacia mí, se aproxima aquí un bebé.

 

Da permiso su madre, y él me tiende

Su simpática mano... Me comprende:

"Cómo os amo, pequeño chimpancé."

 

Para terminar mi intervención, permítanme ustedes que mis palabras finales en este acto solemne de clausura del curso académico se dirijan de nuevo a los nuevos doctores de la Universidad de Alicante.

La Universidad de Alicante os ha hecho entrega de su máximo título académico, y, con él, os acaba de reconocer vuestra capacidad investigadora.

Vosotros sois un ejemplo destacado de la labor que se desarrolla en nuestra Universidad, y por ello, en nombre de toda la comunidad universitaria, os reitero el orgullo que sentimos y nuestra felicitación por el éxito que habéis obtenido.

Muchas gracias.

Oficina del Rector


Universidad de Alicante
Carretera de San Vicente del Raspeig s/n
03690 San Vicente del Raspeig
Alicante (Spain)

Tel: (+34) 96 590 3866 / 9372

Fax: (+34) 96 590 9464

Para más información: informacio@ua.es, y para temas relacionados con este servidor Web: webmaster@ua.es

Carretera San Vicente del Raspeig s/n - 03690 San Vicente del Raspeig - Alicante - Tel. 96 590 3400 - Fax 96 590 3464