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Acto de entrega de los Premios del Consejo Social 2019

Alicante, 4 de abril de 2019

Dejadme, antes que nada, que os dé las gracias por habernos querido acompañar hoy aquí, en el acto de entrega de los Premios del Consejo Social de nuestra universidad. 

Quisiera, en primer lugar, dejar testimonio de mi reconocimiento a Francisco Gómez Andreu, presidente del Consejo Social hasta hace bien poco, por su decidido compromiso con la institución, por su leal colaboración con la misma, y por su esfuerzo en favor de una mayor, mejor y más intensa relación entre la universidad y la sociedad. También por la serenidad y la estabilidad con que nos asistió en unos años que no han sido fáciles, en unos años procelosos, signados por una profunda crisis, de cuyos efectos aún nos estamos recuperando. 

Por todo ello y por estos casi seis años al frente del Consejo Social, Francisco Gómez se ha hecho merecedor, sin duda, de la Medalla de Oro de la Universidad, el máximo galardón que otorga. Y así lo reconoció el Consejo de Gobierno, que aprobó la concesión por unanimidad, hoy hace justamente una semana. ¡Enhorabuena y muchísimas gracias, Paco! 

Quisiera también felicitar a Adolfo Utor por su reciente nombramiento como presidente del Consejo Social. Y desearle la mejor de las suertes al frente del mismo, para lo que contará con la plena colaboración de la comunidad universitaria. ¡Que su probada capacidad y la fortuna le acompañen en su cometido! 

Los Consejos Sociales son la rótula, la interfaz entre la academia y el entorno en el que se inscriben. Son el órgano de participación de la sociedad en la universidad y el instrumento de interrelación entre ambas, así en lo que respecta a competencias y funciones de índole presupuestaria y económica, como en aspectos relativos al rendimiento de los servicios universitarios en relación con su entorno. 

El papel que cumplen, por tanto, no se limita a la supervisión de la actividad universitaria, sino que se extiende al impulso de la implicación de la sociedad en la universidad, como elemento de correspondencia e interlocución entre ambas y de atención a sus respectivas expectativas, necesidades y demandas. 

En los consejos sociales, participan empresarias, empresarios, representantes institucionales, miembros de la comunidad universitaria, sindicatos y colegios profesionales, que cumplen funciones de control en la gestión universitaria, proponiendo acuerdos sobre la actividad económica y financiera de la universidad; aprobando los presupuestos; o de la adecuación de la oferta de titulaciones y estudios a las necesidades sociales y a las demandas del mercado laboral, y el establecimiento de programas para facilitar la inserción social de los titulados universitarios. 

En este sentido, los datos de matrícula de las titulaciones que hemos puesto en marcha este curso –Gastronomía y Artes Culinarias, Marketing, Relaciones Internacionales e Ingeniería Biomédica- dan cuenta, en alianza estrecha con la academia, de su capacidad para identificar correctamente las demandas sociales de formación universitaria a ras del territorio, si me permite que así lo diga. De acuerdo con las necesidades y apremios de una estructura productiva con singularidades marcadas que, de un lado, requiere valorizar nuestro patrimonio material, nuestros saberes y arraigos tradicionales, y, de otro, no solo “saber hacer” sino saber “vender” lo que se hace en un horizonte que hoy es obligadamente internacional, global. 

En el Consejo Social de la Universidad de Alicante, además de la Comisión de Asuntos Económicos y la de Asuntos Académicos, existe una tercera, la Comisión de Relaciones con la Sociedad, cuyas atribuciones y competencias se orientan a: promover vínculos de colaboración entre la universidad e instituciones y entidades sociales representativas; al establecimiento de convenios entre la universidad y entidades públicas y privadas encaminados a completar la formación de los estudiantes y a facilitar su empleo; a impulsar y, en su caso, coordinar con las asociaciones correspondientes las actuaciones destinadas a establecer relaciones entre la universidad y sus antiguos estudiantes, a fin de mantener los vínculos afectivos, y de potenciar las acciones de mecenazgo en favor de la institución académica; y a otorgar ayudas, premios, distinciones o reconocimientos dentro del ámbito de sus competencias. 

Y es en el uso de estas competencias y funciones, que la Comisión de Relaciones con la Sociedad resolvió el pasado febrero otorgar distintos galardones, repartidos en una pluralidad de categorías, que premian el compromiso y mecenazgo de destacadas empresas, fundaciones privadas y personas con la Universidad de Alicante. Pero también la responsabilidad con la empleabilidad de los universitarios, las destacadas trayectorias profesionales, la implicación social y universitaria, la excelencia en el rendimiento académico, el mérito deportivo individual y por equipos, el voluntariado estudiantil universitario, las singulares trayectorias docentes e investigadoras y los méritos especiales de la investigación. 

Permítanme, por no prolongar en exceso este discurso, que no glose individualmente las significativas contribuciones de mecenazgo y patrocinio de las empresas galardonadas, con muchas de las cuales nos une ya una prolongada colaboración, proyectada, sin duda, fecundamente hacia el futuro. Permítanme también que no me refiera a los méritos, individuales y colectivos, del resto de premiados, acreedores indudables del reconocimiento y del respeto del conjunto de la comunidad universitaria. 

Quisiera, en cambio, abundar en las motivaciones de estos premios. En las razones de una universidad que se define como una universidad pública, abierta, socialmente responsable, transparente, eficiente, sostenible, equitativa, consensual, plural, participativa y sensible a la corrección de las desigualdades estructurales y las derivadas de riesgos sociales e individuales. 

Pero si son muchos los calificativos con los que pretendemos definirla, las bondades que esperamos y aspiramos a que nos describan, me parece que todos ellos son subsumibles en un solo rubro: somos una universidad socialmente responsable. Responsable ante la sociedad en su más amplio conjunto, incluida la sociedad global que ahora habitamos y que también nos habita. Pero, sobre todo, con la sociedad de la que tomamos hasta el nombre: Alicante. 

Y nos anima, créanme, obsesivamente la voluntad de que la universidad sea laboratorio, crisol y lugar de encuentro y acuerdo de todas aquellas acciones públicas y privadas que redunden en beneficio de nuestra provincia. Que mejoren la vertebración de la provincia en torno a un proyecto compartido y compartible. Si no por todos, por la mayoría. Si no en todo, en lo conciliado y conciliable. 

Los premios que hoy entrega el Consejo Social de la Universidad de Alicante son un paso en esa dirección. Pretenden ser no solo la celebración de una colaboración más estrecha entre el sector público y el privado, con respeto para la autonomía de ambos y en mutuo beneficio, sino una forma de vinculación, a través de un reconocimiento oficial, de aquellos que han agrandado y agrandan la proyección de la Universidad y su utilidad económica, política, social y cultural.

Pretende también que esos vínculos se refuercen, se amplíen y que sean duraderos. Que aten, en fin, en la memoria de los galardonados, que la Universidad de Alicante forma parte de su historia, del mismo modo que la Universidad de Alicante forma parte de la historia de la provincia de Alicante. 

No son muchas las universidades públicas españolas que, a través de sus Consejos Sociales, han instituido planes de mecenazgo que sirvan de puente y punto de encuentro entre universidades y empresas, en orden a obtener provecho mutuo, y a rentabilizar y mejorar la competitividad de los equipos de investigación y mejorar la transferencia del conocimiento.

Menos aún, aquellas que han extendido su propósito más allá del mecenazgo empresarial para incluir vínculos con personas, organizaciones y segmentos destacados de la comunidad universitaria. Y para reforzar, mediante su mención, un perdurable sentimiento de pertenencia a la universidad en la que se formaron, en la que trabajaron, emprendieron actividades, enseñaron e investigaron, con el fin de que se conviertan en embajadores activos de la misma ante el conjunto de la comunidad universitaria y de la sociedad de toda la provincia. 

Quisiera, por tanto, para finalizar, felicitar a todos los galardonados, en la seguridad de que su premio es sobradamente merecido. La victoria representa el éxito y el esfuerzo, reconociendo a personas e instituciones que merecen la victoria, y que trazan la senda de la excelencia. Como vosotras y vosotros. 

¡Felicidades y Enhorabuena! 

Por último, y ahora si finalizo, felicitando al Consejo Social de la Universidad de Alicante por su brillante y adelantada iniciativa, y por su acierto en la elección de los galardonados. ¡Enhorabuena! 

Muchas gracias. 

Oficina del Rector


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