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Presentación del libro verde de la empleabilidad

Valencia, 2 de diciembre de 2013

Buenos días,

Con motivo de la presentación del libro verde de la empleabilidad, quisiera subrayar el firme compromiso del Sistema Universitario Valenciano con la promoción de un mayor y mejor empleo para nuestros egresados, patente ya en el hecho de que todas las universidades valencianas disponen de observatorios para la inserción laboral. Somos, en fin, conscientes de que el éxito profesional y social de nuestros titulados son esenciales para el éxito y prestigio de las propias universidades, lo que obliga a que éstas desarrollen el conjunto de sus actividades velando por los logros futuros de sus egresados, del mismo modo que esperan de éstos el reconocimiento y el respeto que redundarán en el fortalecimiento de las universidades en las que obtuvieron sus destrezas.

A tal fin, las universidades valencianas promovemos, como ya señalamos, un mejor ajuste entre oferta y demanda de estudios, sin desatender el llamado de las vocaciones aparentemente improductivas. Obligadas, por tanto, a afinar la información acerca de los procesos de inserción laboral, las oportunidades para las que las distintas titulaciones habilitan, y los problemas que afrontan en el mercado de trabajo. Mejoramos, día a día, la formación para el empleo, orientadas a las necesidades expresas del tejido productivo, diseñando itinerarios formativos en alianza con las empresas verdaderamente interesadas en la inversión en capital humano, y ofreciendo complementos de formación esencialmente prácticos. Igualmente actuamos para mejorar la oferta de formación continua para los ya titulados, conscientes de que estos deberán cursar a lo largo de su vida laboral tantas horas dedicadas al aprendizaje formal después de egresados como las invertidas en obtener un título oficial, porque mejora el ajuste a los puestos de trabajo efectivos y facilita el desarrollo profesional.

Las universidades valencianas, no lo duden, asumimos dichos desafíos con el mismo ánimo austero con el que hemos afrontado transformaciones decisivas en los últimos y terribles años. Importa, sin embargo, resaltar que la empleabilidad no es algo que competa en exclusiva a las universidades.

La empleabilidad, entendida como el conjunto de conocimientos, competencias y habilidades que deben poseer los titulados universitarios para integrarse con éxito en el mercado laboral, es una cuestión central de la actividad universitaria y de las administraciones educativas competentes, además de ser vital para que nuestro tejido productivo sea capaz de aprovechar todo el potencial y el talento de nuestros jóvenes profesionales.

Es necesario distinguir claramente entre empleo y empleabilidad. Estar empleado es tener un trabajo, es decir, es sinónimo de estar ocupado; tener empleabilidad implica poseer las capacidades necesarias para ocupar un determinado puesto de trabajo y progresar en el ámbito profesional y por tanto, está más relacionada con las competencias y características personales que facilitan y promueven las oportunidades de ocupación adecuadas. No es menos cierto que las demandas que los mercados laborales y los empleadores exigen de los titulados difieren según el tipo de empleador y el sector de actividad, según el contexto económico, y por países. Por lo tanto, personas con la misma empleabilidad pueden encontrarse en situaciones muy distintas en diferentes mercados de trabajo. 

Las universidades juegan un papel importante en el desarrollo de la empleabilidad por parte de los futuros titulados y proporcionan las herramientas adecuadas, dentro del ámbito educativo, para mejorar la empleabilidad. Desde la perspectiva de las universidades, fomentar la empleabilidad significa formar titulados que adquieran las competencias necesarias para su ámbito profesional. 

Es tarea de las universidades, por lo tanto, identificar cuáles son las competencias que deben desarrollar los estudiantes para elevar su futura empleabilidad como titulados, así como identificar los mecanismos más adecuados para incorporar la empleabilidad como parte integral de la educación que proporcionan a los estudiantes. 

Las universidades por otra parte, pueden además, contribuir a la actualización de las competencias de las personas tituladas durante toda su trayectoria profesional mediante la oferta de formación continua especializada desde la perspectiva del aprendizaje a lo largo de toda la vida. La actualización permanente del perfil competencial de los titulados universitarios es un mecanismo imprescindible para el desarrollo y conservación de su empleabilidad. 

No obstante, no habrá empleo sin crecimiento y recuperación económica. Y no habrá recuperación económica si no conseguimos reorientar la economía hacia actividades más productivas y con mayor valor añadido, más intensivas en capital humano; hacia sectores, en fin, con alto potencial de crecimiento y empleo, máxime en una coyuntura crítica, en una convergencia de crisis en la que el agotamiento de nuestro modelo de crecimiento se verifica en un contexto de recesión económica en la zona euro y de cambios geopolíticos fundamentales, cambios sin los que no se puede entender y afrontar nuestra brutal crisis de empleo.

Reorientar la economía, sin embargo, no es algo que competa en exclusiva, pese a sus obvias responsabilidades, a las instituciones y administraciones públicas.

Las universidades valencianas, en fin, somos plenamente conscientes de que nuestras aportaciones a la sociedad y a la economía nos convierten, o nos deberían convertir, en uno de los pilares básicos del desarrollo económico y del bienestar de la sociedad valenciana, y en una de las principales fortalezas en las que apoyarse para su transformación. Poner en valor esas aportaciones es una demostración de responsabilidad, que no sólo sirve para convencer a la opinión pública de que nuestras contribuciones son sustantivas y merecen ser apoyadas, sino, además, para reivindicar un papel más activo de las universidades en la transformación ineludible que la economía valenciana necesita para hacer frente a la actual crisis económica.

En esta tarea, sin embargo, las Universidades valencianas no pueden sustituir la acción de las administraciones públicas, de las empresas, de la sociedad civil en su conjunto. Hoy como ayer, quisiéramos acompañar y ser acompañados, ayudar y ser ayudados para afrontar un cambio de piel tan difícil como estimulante.

Así, de las Administraciones esperamos un marco de financiación suficiente y estable, sostenible y pública, que considere, la educación superior, la investigación, el desarrollo y la innovación, intrínsecamente unidas entre sí, no como un gasto, sino como una inversión, ya que sin conocimiento no habrá progreso.

Esperamos también de las distintas administraciones que apoyen todas aquellas iniciativas que puedan redundar en un mejor desempeño económico de los territorios en los que se ubican, así como políticas activas de empleo para los jóvenes titulados, como las que hoy impulsamos, conscientes de que el retraso en la incorporación al trabajo no solo destruye talento y dilapida el capital público invertido, sino que impide la acumulación de experiencia y corroe la confianza personal y en el futuro.

De las empresas, quisiéramos su valimiento y apoyo, a través de múltiples vías, que deben definirse de mutuo acuerdo y mediante regulares y constantes contactos. Primero, haciéndonos partícipes de sus necesidades de formación, inicial o continua, para los titulados que ya trabajan en sus plantillas, y ofreciendo posibilidades de mejora para los estudiantes en prácticas formativas y prácticas laborales. Segundo, asumiendo que, en el nuevo, incierto y cambiante mundo en el que vivimos, y bien sea motivo de celebración o espanto, las viejas prácticas ya no son útiles. No solo son más rápidos los cambios que nos afectan, sino también más imprevisibles y de mayor impacto, y nos abruma la complejidad de las interacciones sistémicas entre variables económicas, empresariales, políticas, sociales, demográficas, medioambientales y geopolíticas. Pensemos, por ejemplo, simplemente, que al final de la segunda década de este siglo, más de la mitad de la producción mundial corresponderá a los países emergentes y en vías de desarrollo, no solo como exportadores de productos básicos, sino manufacturados y de servicios. Y reparemos en el impacto de este hecho sobre las actuales condiciones de los países hoy considerados desarrollados, pero envejecidos, endeudados y con Estados menguantes, si persistieran las actuales tendencias.

En estas circunstancias, la especialización y la internacionalización de las empresas no es una opción, sino, una necesidad. Y la internacionalización y especialización de las actividades empresariales requiere de personal cualificado, capaz de gestionar la mayor complejidad que comporta, por más que el genio emprendedor sea insustituible, y la capacidad de conformar entidades colectivas de alta productividad el verdadero eje de una economía competitiva y dinámica. 

La participación en este proyecto de elaboración del libro verde del empleo es una oportunidad para poner en marcha sinergias entre las universidades, empresas e instituciones que nos permitan abordar el tema de la empleabilidad y el seguimiento del empleo, aunando esfuerzos con la idea de conseguir los máximos beneficios para todos. 

Sin embargo, sería injusto utilizar los resultados obtenidos en este estudio como muestra que refleje la situación actual de las universidades en materia de empleabilidad. ya que todos somos conscientes de que la población encuestada para la obtención de la información aquí procesada, no corresponde a estudiantes de grado, sino a estudiantes que realizaron sus estudios dentro del marco anterior al EEES. 

Por otro lado, no debemos olvidar, sin embargo, la larga trayectoria de los observatorios de empleo y las unidades de calidad de las universidades del Sistema Universitario Público Valenciano que llevan años desarrollando estudios sobre la inserción laboral de sus titulados y tituladas. Derivado de la experiencia de los diferentes observatorios, cada una de las universidades ha ido acumulando un conocimiento importante acerca de la medición y el seguimiento de la inserción laboral de sus egresados/as. Así, la puesta en común de las experiencias de las universidades públicas ha puesto de manifiesto la necesidad de realizar acciones conjuntas para el seguimiento coordinado de la inserción de los universitarios valencianos en base a metodologías e indicadores comunes. 

Quisiera, para finalizar, en nombre de las universidades valencianas agradecer a los grupos de trabajo de todas las universidades, a los consejos sociales, al SERVEF, a la AVAP, al comité de expertos, en general a todo el equipo de trabajo encabezado por el Director General de la AVAP Jacobo Navarro por el trabajo realizado, la coordinación, el dialogo y el consenso propiciado para y por el desarrollo de la educación superior, la investigación, el empleo y en sí el crecimiento económico de nuestra comunidad autónoma. 

En la tarea de potenciar la formación para el empleo y en la mejora del Sistema Universitario Valenciano, Presidente, siempre nos encontrará a su lado, afanados en nuestras tareas propias, pero ávidos de colaboración con las instituciones políticas y económicas que nos dan sentido y nos proporcionan el necesario soporte financiero, fieramente orgullosos de nuestra aportación al bienestar y a la riqueza colectivas.

Quisiera, finalmente, Presidente, agradecerle su facilitación de un diálogo fluido con las universidades públicas valencianas, patente también en la actitud de la Consellera de Educación y de sus altos cargos.

Muchas gracias. 

Oficina del Rector


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