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Obertura del Curs Acadèmic 2012-2013

Alacant, 28 de setembre de 2012

Deixeu-me, primer de tot, que us done les gràcies per haver-nos volgut acompanyar hui ací, al Paranimf de la nostra estimada Universitat d’Alacant.

Els actes d'obertura de curs acadèmic de totes les universitats estan sempre envoltats d'un important cerimonial. Aquest acte a més de permetre la realització d'un balanç de les principals activitats dutes a terme per la universitat l'any anterior, són també el lloc apropiat per a plantejar els objectius que s’han de cobrir en el curs acadèmic que ara comença i per a exposar els anhels i les grans metes a què la Universitat voldria poder arribar a mitjà i llarg termini.

Vull felicitar el professor Antonio Francisco Alaminos, per l’excel•lent lliçó magistral amb la qual iniciem el curs acadèmic. Al Prof. Alaminos li correspon ser el padrí (paranimf) del curs acadèmic 2012-2013.

El títol, “Regularidades, incertidumbres y vida cotidiana”, resulta molt apropiat per a la anàlisi sociològica que tan encertadament ha portat endavant el nostre benvolgut Antonio. Sens dubte, la seua dissertació ens ajudarà a entendre un poc més la societat en la qual vivim, a pesar de les cada vegada més incontrolables incerteses.

Voldria ara dirigir-me a tots els companys que acabeu de pujar a l'estrada per a arreplegar la medalla de plata o la distinció honorifica que la Universitat us ha concedit. Aquestes distincions són una manera simbòlica de reconèixer el vostre esforç i dedicació per aquesta institució.

Però, si m'ho permeteu, voldria testimoniar especialment la gratitud que aquesta Universitat deu als 2 companys que van faltar el passat curs acadèmic. No és possible evitar el dolor que tots sentim per la pèrdua de cadascuna d'aquestes 2 persones, però els qui més intensament heu estat al seu costat –els familiars d'aquests companys ací presents– heu de saber que la Universitat d'Alacant sempre recordarà l’empremta deixada per cadascun d'ells.

Ahora quisiera hacer público nuestro reconocimiento al padrino del nuevo doctor honoris causa, el profesor José Asensi por la oportunidad de su propuesta de nombramiento del profesor Carlos de Cabo como “doctor honoris causa” por nuestra Universidad, en cuya laudatio ha expuesto de forma clara y convincente, los méritos que concurren en nuestro nuevo doctor y que fundamentan indiscutiblemente su incorporación a nuestro claustro.

Permitidme que me dirija hacia el nuevo doctor “honoris causa”, el profesor Dr. Carlos de Cabo, para darle la más calurosa bienvenida al claustro de profesores y profesoras de la Universidad de Alicante, su presencia engrandece nuestra Universidad. 

La Universidad de Alicante se siente muy honrada con su nombramiento y le agradece toda su colaboración, afecto y dedicación. Su marcada línea como experto constitucionalista constituye una referencia única en la enseñanza e investigación de las ciencias jurídicas. ¡Muchas gracias Dr. de Cabo!

En el cuarto año cumplido de la crisis que nos asuela, no creo tener mucho más que añadir a los argumentos que aduje, en defensa de la Universidad pública, en mi discurso de toma de posesión. Permítanme, sin embargo, reiterarlos, apoyados, en ocasiones, por nuevas evidencias.

No hay pruebas concluyentes de que las meras políticas de consolidación fiscal, sin el acompañamiento de políticas de crecimiento orientadas al futuro, vayan a contribuir a corregir la situación de nuestra economía.

No habrá futuro si las estrategias de salida de la crisis no contemplan una mejora sostenida de la educación, el apoyo a la investigación y el fomento de la innovación, el desarrollo y el emprendimiento, y no el recorte de su financiación.

No hay duda alguna sobre el hecho reiteradamente probado de que la educación no es gasto sino inversión altamente rentable, tanto en términos individuales como colectivos, por más que resulte imprescindible ajustar constantemente su funcionamiento y mejorar su eficiencia.

No puede, en fin, ponerse en duda, con la evidencia demoscópica en la mano, que, tanto a escala nacional como local, la enseñanza pública y la Universidad están entre las instituciones mejor valoradas por las sociedades a las que sirven y que las sostienen.

Es una verdad universalmente reconocida que la educación es la clave del éxito económico, y que los trabajos del futuro requerirán grados crecientes de destrezas. La educación superior seguirá siendo necesaria para el acceso al trabajo especializado, además de un importante factor de democratización y de desarrollo de las capacidades, el mecanismo activador de una real igualación de oportunidades y el sostén de una estable y estabilizadora sociedad de clases medias, hoy severamente amenazada.

No insistiré, además, en la necesidad de que la Comunidad y la provincia se doten de un nuevo modelo productivo, en paralelo a una recualificación de las actividades y sectores tradicionales, tareas tan posibles como necesarias. Resultaría, por tanto, inquietante que lo urgente se impusiera a lo importante, y lastrara decisivamente nuestras oportunidades de futuro. En este sentido, los recortes en educación e investigación revelan poca atención y escasa comprensión de las que debieran ser nuestras prioridades colectivas.

La subida de las tasas universitarias, por añadidura, en el actual contexto de crisis y recesión, añade incertidumbre sobre la evolución de la matrícula, además de representar un sobrecoste, potencialmente difícil de asumir para muchas familias. En consecuencia, tememos tanto un alza en el abandono de los estudios universitarios como un incremento de la morosidad en los pagos, que bien podrían traducirse en una menor recaudación, pese a los superiores costes de matrícula.

Como señalé ya, en mi discurso de toma de posesión como Rector, dicha subida sigue pareciéndome excesiva en el actual contexto social y económico, y, en todo caso, la política de tasas requiere de un estudio más preciso y transparente, que considere no solo variables económicas, sino también razones académicas y sociales –en particular, la política de becas-.

La liberalización de los precios de las matrículas universitarias pone en duda la equidad del sistema universitario y el principio de igualdad de oportunidades, además de generar otros efectos perversos en el corto plazo, tal como el efecto expulsión de la matrícula hacia comunidades próximas, con precios menores, o la ya citada opción de salida del sistema universitario.

Nos preocupa igualmente que la implantación o pervivencia de los grados dependa en exclusiva del número de alumnos matriculados, debiendo, en mi opinión, ser tomados en consideración argumentos relativos a la relevancia de esos estudios, su impacto en la producción científica reconocida de la universidad, su implantación y prestigio en la comunidad académica o social de referencia y la empleabilidad de su alumnado egresado.

Debo insistir, por otra parte, en la necesidad -para la comunidad universitaria, pero también para las ciudades de San Vicente del Raspeig y de Alicante, que la acogen- de la puesta en funcionamiento de la Línea 2 del TRAM, una infraestructura concluida ya hace demasiado tiempo, y cuya inmediata disponibilidad han reclamado con razones y ahínco las alcaldesas de ambos municipios. No puedo sino sumarme a sus claras peticiones, considerando el triple coste de su mantenimiento sin utilidad social, económico y medioambiental, amén del innecesario colapso de nuestras infraestructuras de aparcamiento.

Por otro lado, ante la difícil situación financiera de la Generalitat, las universidades públicas valencianas hemos dado sobradas pruebas de lealtad institucional y de confianza en nuestras instituciones de gobierno. Sin embargo, el efecto acumulativo de los recortes en el presupuesto ordinario, retrasos en la recepción de las mensualidades y aplazamientos en el pago de las anualidades de la deuda histórica, que se superponen a los recortes, retrasos y aplazamientos de los cursos anteriores, dibujan un indudablemente difícil panorama para el desarrollo de nuestra actividad. Y es por ello que solicitamos un plan de financiación estable y un decidido apoyo por la educación pública, la investigación de calidad y la innnovación.

Lamentamos profundamente que el presupuesto del año 2013 presentado ayer por el consejo de ministros afecte una vez más a la partida de Educación con una reducción de un 17%

Aunque si bien es cierto se destina una cuantía mayor para becas a estudiantes tal y como hemos solicitado reiteradamente desde las universidades

Así y todo, la Universidad de Alicante, como el resto de las universidades valencianas, cumplirá con sus obligaciones, aplicando el máximo rigor económico con el mínimo coste social. Ese es el compromiso que pretendemos cumplir, estrechando, además, nuestros vínculos con las organizaciones empresariales, la sociedad civil y los destinatarios naturales de nuestros servicios.

Permítanme ahora que sugiera, siquiera brevemente, cómo pretendemos llevarlo a cabo.

Ya en mi discurso de toma de posesión como Rector de la Universidad de Alicante, el 19 de junio del presente año, intenté exponer, a través de un breve decálogo, el modelo de universidad que pretendía desarrollar y que sometí al criterio de la comunidad universitaria durante las elecciones. Me gustaría ahora, en este inicio de un curso que se anuncia complejo, definir los principios generales que inspiraban aquel decálogo.

Brevemente, quisiera que la universidad se comportara como una organización que aprende, una organización inteligente en la “sociedad del aprendizaje”, y quisiera que dicha organización, nuestra universidad, fuera socialmente responsable.

En un entorno en que, la sociedad entera se transforma, se ve obligada a transformarse, quiéralo o no, en una “sociedad del aprendizaje”, la educación cobra una importancia decisiva, las instituciones educativas y quienes trabajan en ellas en agentes activos de la gestión del cambio, y el “aprendizaje a lo largo de la vida” en algo más que una mera fórmula retórica, como comprobamos de forma cada vez más clara en nuestra vida diaria, incluso en la edad post laboral.

Sostengo, en fin, que, en los próximos años, asistiremos a un crecimiento extraordinario de la demanda de educación a escala mundial, pese a las restricciones económicas y presupuestarias, y que debemos acertar a conformar un modelo innovador, que exigirá cambios profundos en la investigación y la docencia, en la gestión y en la proyección social de la actividad universitaria: una organización, en fin, que aprenda en el entorno inevitable de una sociedad del aprendizaje.

Es por eso que asumo como propio el proyecto de convertir a la Universidad de Alicante en una Universidad Socialmente Responsable, una universidad, como señalé en mi discurso de toma de posesión, que rinde cuentas, mediante sistemas de información idóneos; una universidad abierta, permeable a los estímulos externos, sensible a la ética de la innovación y al valor de la creatividad; que gestione los recursos públicos de manera eficaz, eficiente y transparente; lugar de encuentro de todos los agentes sociales que pueden y deben definir la orientación del futuro de nuestro desarrollo, y que deben encontrar en ella un espacio encaminado a la calidad y guiado por la competitividad, internacionalizado, abierto y capaz de asumir el liderazgo en la sociedad del aprendizaje.

Una universitat, en fi, compromesa amb la promoció dels valors d’una societat democràtica, solidària i sostenible.

En altres termes, entenc el projecte de fer de la Universitat d’Alacant una Universitat Socialment Responsable com el millor instrument per a escometre millores incrementals en totes les àrees i activitats de la universitat. A més, d’aquesta manera estarem en òptimes condicions per a retre comptes davant de la societat i per a consolidar els vincles que ens uneixen. Les aportacions que ens fa la societat civil no solament han de ser escoltades i dialogades, sinó que també han de ser ateses i implementades. La Universitat, en fi, ha de ser una organització que ensenya i aprén al servei d’una societat que aprén i ensenya.

Moltes gràcies.

 

Oficina del Rector


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